Posteado por: pauloarieu en: Septiembre 7, 2008
EL CATARISMO
EL INICIO DE LA HEREJIA
El catarismo se practicó en Lombardía, algunas zonas de los Pirineos y, sobre todo, en el Languedoc, aunque las creencias que lo conformaban no procedían de estos sitios sino que se van forjando desde tiempos anteriores y desde zonas orientales.
En el s. XII comienzan a aparecer grupos de herejes en zonas donde el siglo anterior habían sido eliminados. En 1144 en Colonia es detenida una secta que se presentaba a modo de iglesia jerarquizada. En 1145, San Bernardo habla de los tejedores arios en la zona de Tolosa y Albi, a donde viaja para combatir la herejía por orden del Papa Eugenio III. Los de Colonia afirmaron que su iglesia había estado oculta en países orientales, y un texto del inquisidor Anselmo de Alejandría explica que su origen es Bulgaria, donde la religión extendida es el bogominismo, herejía dualista, según la doctrina maniquea de los dos principios supremos enfrentados: el bien y el mal. Aparecen grupos heréticos en zonas de los Países Bajos y en el Norte de Francia y hacia 1165 todo este movimiento herético confluye en Occitania, en el Sur de Francia.

Durante estos primeros años la Iglesia estudió esos movimientos y los definió con términos como “arios”, “maniqueos” y el término griego “cátaro” (puro); también fueron conocidos como albigenses, por la ciudad de Albi que congregó a un gran número de cátaros, aunque los principales centros fueron Tolosa de Languedoc, Narbona, Carcasona, Béziers y Foix. Será en 1167 cuando el catarismo constituyó un verdadero peligro para la Iglesia romana en Saint-Felix, donde se constituyó la iglesia cátara.
Según un documento encontrado en el s. XVII, en Mayo de 1167, en el castillo de Saint-Felix, el padre Nicetas da el consolament, el bautismo de los cátaros, a una gran multitud de gente de la zona occitana. Se ordenaron seis obispos y se delimitaron los territorios de la diócesis de Albi, Tolosa, Carcasona y Argen. El catarismo se organiza como iglesia, dejando fijado su dogma, en elq ue se da la oposición entre dos principios en igualdad de fuerzas: Dios, que creó el universo, y Satanás, que creó la tierra. La iglesia cátara tomó fuerza en la zona de Occitania debido al ambiente permisivo por parte de los eclesiásticos de la zona, a los que hasta el Papa Inocencio III acusa de pasividad y sólo buscar beneficios.
PRACTICA RELIGIOSA
Los cátaros tenían casas de predicación en las calles de los burgos. Allí vivían los perfectos (los predicadores), además de vivienda las usaban como escuelas, hospicios, etc. Estaban organizados en obispados, presididos por el obispo y sus dos ayudantes. Los obispados eran independientes y se encargaban de nombrar diáconos Leían sobre todo el Nuevo Testamento, en lengua occitana, y lo contraponían al Antiguo: el Dios bueno no había podido crear este mundo, sino Lucifer. Los hombres eran ángeles caídos que tenían que liberarse de este mundo. Cristo era el enviado de Dios para indicar el camino de la salvación, no reconocían su naturaleza física, ni veneraban la cruz, objeto en el que veían un símbolo de tormento y sufrimiento. La vía de salvación era el rechazo a la mentira, la violencia y el juramento. El único sacramento que consideraban fundado en el Antiguo Testamento era la imposición de manos (el bautismo), rezaban el Padrenuestro y compartían el pan en memoria de Cristo, aunque no creían que se personificara en él.
La imposición de manos era a su vez bautismo, penitencia, ordenación y extremaunción. Para la ordenación tenía que ser administrado por un obispo pero para los enfermos y el perdón de los pecados lo podían ejercer incluso las mujeres. No aceptaban que Dios fuera el creador de nada de este mundo, que consideraban transitorio, del que todos saldrían para ir al Reino de Dios. No aceptaban los cultos de la iglesia. Todas las almas se salvarían y las que no, volverían a encarnarse hasta conseguir la salvación.
Practicaban ayuno los Lunes, Jueves y Viernes. Otras prácticas eran: el melhorament, tres reverencias al paso de un perfecto; el aparelhament, una confesión penitencial; la convenenza, un convenio por el que el creyente recibiría el consolament a la hora de su muerte. Cuando la situación les fue muy adversa practicaron la endura, un suicidio místico a causa del ayuno total.
ACTITUD DE LA IGLESIA
San Bernardo de Claivaux llamó la atención sobre los herejes del Languedoc cuando se dirigió allí para luchar contra las predicaciones de Enrique de Lausana.
En el Concilio de Tours de 1163 se amenaza a los castellanos que apoyan a los herejes. Raimundo V, conde de Tolosa, expresa su impotencia ante los herejes; Inglaterra y Francia envían dos misiones: en 1178, acude el legado papal Pierre de Paire, con escasos resultados; en la segunda, se excomulga al vizconde Roger Trençavel, cuya familia siempre estuvo muy vinculada al catarismo, y se condena al obispo cátaro de Tolosa, sin mayores consecuencias para la herejía.
En el Concilio de Letrán de 1179 comienza a formarse la idea de la intervención armada. En 1181 Henry de Marcy cerca el castillo de Lavaur y consigue el arrepentimiento de Roger Trençavel y la conversión de dos perfectos apresados.
A pesar de todo, nadie tiene interés en ocupar las diócesis occitanas por lo que cada vez se va afianzando más la idea de una intervención armada que acabe con el problema de forma tajante. En 1184, se impone la pena de morir en la hoguera para los herejes impenitentes y reincidentes.
A partir de 1198, Inocencio III imprime más dinamismo en la lucha contra el hereje. En 1199 emite un decreto en Italia por el cual a todo aquel que no acate la doctrina de la Iglesia se le confiscarán las tierras y se le considerará proscrito; en 1200 este decreto se aplica también a Occitania. Algunos príncipes occitanos, como Pedro II rey de Aragón y el vizconde de Montpellier Guillermo VIII, acataron los decretos papales.
En 1203 se recurre a los cistercienses. Los legados serán Raoul de Fontfroide, Pierre de Castelnau y el abad Arnaud de Amaury que realizarán una depuración del clero occitano y hacen que la nobleza se comprometa a extirpar la herejía, pero casi no tienen éxito. Cambian su método por la predicación a la manera cátara, en coloquios con los herejes, consiguiendo numerosas conversiones. Pero los cistercienses no gozan de mucha popularidad, a pesar de lo cual logran llegar a acuerdos de paz con los príncpes. Raimundo VI de Toloda no acepta actuar en contra de los herejes y es excolmugado por Pierre de Castelnau, quien fue asesinado en 1208, según algunos por orden del conde Raimundo VI.
LA CRUZADA ALBIGENSE

Tras el asesinato de Pierre de Castelnou, Inocencio III pronunció un anatema contra Raimundo VI y declaró sus tierras entregadas como presa. Esto era una llamada directa a la cruzada, dirigida por Felipe Augusto, rey de Francia, que convirtió la cruzada en el pretexto que necesitaba para ocupar los territorios del Sur de Francia mucho más ricos y civilizados que el Norte. El Languedoc se vio sumido en una guerra desde 1209 hasta 1229, jalonada de grandes hogueras, como los 140 quemados en Minerve en 1210, los 200 de Cassis o los 400 de Lavaur en 1211. La población se divide dando lugar a una especie de guerra civil entre los defensores de los herejes y los partidarios de la cruzada.
En 1209, entre los meses de Julio y Agosto, el ejército cruzado tomaron las ciudades de Béziers (donde casi la totalidad de la población fue masacrada) y Carcasona. Simón de Monfort pronto obtuvo el vizcondado de Béziers y Narbona y poco después le fue otorgado también el de Carcasona, siendo a partir de ese momento el nuevo adalid de la cruzada hasta su muerte en el asedio de Tolosa de 1218.
La cruzada tuvo implicaciones políticas importantes. Pedro II de Aragón había acatado el decreto papal de Inocencio III de 1200, pero tenía numerosos vasallos en Occitania a los que estaba obligado a defender, por otro lado, la cruzada ponía en peligro la política expansionista de la Corona Aragonesa en Occitania. Sin embargo, defender a sus súbditos le implicaría la excomunión y la entrada de la guerra en dominios de la Corona, por lo que intentó parar la cruzada por medios diplomáticos. No tuvo éxito y finalmente acudió a la guerra a defender a sus vasallos, reuniendo el mayor ejército contra los cruzados. En 1213 fue derrotado y muerto en el asalto a la ciudad de Muret por los cruzados de Simón de Monfort.
El sucesor de Simón de Monfort, Amaury de Monfort, cedió sus derechos condales al rey de Francia en 1224. Comienza entonces un cierto resurgimiento del catarismo, pero ahora el Papa tenía a un importante aliado, la monarquía de los Capetos, que reemprende la cruzada en 1226 con el rey Luis VIII. La guerra se prolongó tres años más en los que la devastación de las tierras por los cruzados hace finalmente someterse al conde Raimundo VII de Tolosa al rey Luis IX, y en el Tratado de Meaux se compromete a perseguir la herejía y desmantelar las plazas fuertes. Carcasona estaba también en manos del rey francés y los Trençavel exiliados en Aragón, finalizando así la cruzada albigense.
LA INQUISICION
El catarismo no fue erradicado con la cruzada y las hogueras, sino que se revistió de un aura de martirio. Ya no contaba con el apoyo de los nobles occitanos por lo que se llevaba a cabo una predicación clandestina. Se debían romper los lazos de solidaridad que profesaba la gente a los herejes, de lo que se encargaría la inquisición.
Ya se habían dado con anterioridad disposiciones que marcaban el procedimiento inquisitorial: la pena de fuego; la confiscación de bienes; autorización del empleo de la tortura, mantenimiento del secreto sobre los testigos o acusadores. Faltaba la creación de un tribunal especializado y de amplia jurisdicción, por encima de fronteras políticas y obispados. En 1231 aparece un delegado en Alemania y de ahí pasa a Francia. El tribunal confío a las órdenes mendicantes, dominicos y franciscanos, sólo dependía del Papa y realizó una labor de encuesta itinerante mediante la cual fueron capturados los herejes y sus protectores y entregados al poder secular, el encargado de su ejecución en la hoguera.
LA RESISTENCIA DE MONTSEGUR
Raimundo VII trató de mantener su condado tras la cruzada pero no tenía hijos varones y su hija se casaría, según el tratado, con el hermano del rey francés. La población no estaba de acuerdo con la actuación inquisitorial y causaron motines como el de Tolosa en 1235. El conde buscó apoyos contra el rey y decidió actuar cuando los proscritos que luchaban por la libertad de los condados, que se mantenían en el castro de Montsegur, acabaron con los inquisidores de Avignoment en 1242. Los tolosanos son vencidos por el ejército francés en Saintes y Taillebourg. En 1243, Raimundo VII pacta la paz y se compromete a luchar con la herejía que renacía en Montsegur. El senescal de Carcasona asedia el castro en el verano de 1243 hasta marzo de 1244. Los herejes de Montsegur, unos 200, fueron quemados a los pies de la fortaleza.

Montsegur representa uno de los misterios del catarismo más enigmáticos hasta la fecha. Muchas son las especulaciones relacionadas con la fortaleza, a continuación pasamos a exponer algunas de las más conocidas:
En primer lugar, la teoría del alemán Otto Rhan, según quien Montsegur se correspondería con el castillo de Montsalvant de la leyenda griálica. Según Rhan, el 16 de Marzo de 1244 tres perfectos cátaros, Amiel Aicart, Huc Poitevi y otro del que se desconoce el nombre, consiguieron saltar el sitio, logrando poner a salvo los “tesoros cátaros”, entre los cuales se encontraría el Santo Grial. Su teoría fue seguida por la SS nazi, que se desplazaron hasta el lugar en la búsqueda de pistas que reveleran el paradero del Grial y otras reliquias que conformarían el tesoro.
Diez años tras el término de la II guerra mundial, el historiador francés Ferdinand Niel, acompañado de un grupo de personas, se desplazó hasta Montsegur. Guiados, seguramente obsesionados con las historias de Rhan, iniciaron una serie de planos y mapas, basados en las ruinas del castillo en ese momento. Niel asegura que el castillo de Montsegur se trata de un templo solar construido por los cátaros.
Renné Nelli relata que en la región de Lavelanet se comenta que los inquisidores persiguieron a los herejes hasta el Tíbet. Un habitante de Lavelanet, que visitaba el subterráneo que hay debajo del castillo, asegura que se encontró durante unos minutos con la imagen de tres lamas tibetanos. Un joven, acostumbrado a conectar con espíritus, recibió en Montsegur un mensaje escrito en caracteres orientales que se está traduciendo. También se rumorea la existencia de unos libros escritos en tipografía china que aparecieron en la fortaleza, pero que misteriosamente, desaparecieron poco después.
Una vez al año, coincidiendo con el solsticio de verano, la gente del pueblo se reúne a los pies de la fortaleza, en el lugar conocido como el Pla del’s Cremats, donde según la tradición fueron quemados los cátaros tras el asedio. Se celebra allí una ceremonia popular de fuego, a la que año tras año acude más gente, iniciándose con una procesión de antorchas desde el pueblo que asciende por el serpenteante camino hasta el lugar, en recuerdo a los cátaros condenados por la inquisición.
Sea como sea, un aura de misterio envuelve la fortaleza y año tras año historiadores e investigadores, acuden a sus ruinas para intentar desvelar su misterio.
EL FINAL DEL CATARISMO
Tras la cruzada y ante la amenaza de la inquisición, muchos creyentes huyeron a Italia, donde el conflicto entre güelfos y gibelinos permitían un margen de actuación de los cátaros. Allí se ordenaron y pretendían volver a Occitania, pero la actuación inquisitorial se lo impedía.
Entre 1300 y 1310 se formó una pequeña iglesia entre Gascuña y Laurangis bajo la iniciativa de los hermanos Authié. Contaron con el apoyo de sus familias y las redes clientelares, lo que propagó de nuevo el catarismo, pero la pretensión de continuar como iglesia hizo que los inquisidores pusieran todo su empeño en capturar a los herejes y quemarlos.
En Francia el movimiento acabó definitivamente en el primer tercio del s. XIV; en Italia desapareció en el s. XV y en los Balcanes concluyó con la conquista turca.
http://parnaso.webcindario.com/catarismo.htm
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