Posteado por: pauloarieu en: Julio 31, 2008
Los generales vigilan en Turquía
Por un solo voto se salvó ayer del cierre el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), aunque el Tribunal Constitucional turco decidió penalizarle con elevadas multas financieras. Se despeja así la incertidumbre política de los últimos meses, agravada tras la crisis abierta por el doble atentado del pasado domingo en Estambul.
Según ese veredicto, el partido del primer ministro Recep Tayyip Erdogan se atiene al legado laico de la república fundada por Mustafá Kemal Attaturk. Erdogan debe ahora comprometerse a no islamizar la sociedad turca ni tratar de imponer costumbres como la cultura del velo. Serán los militares quienes vigilarán que esto se cumpla, ya que por mandato constitucional son ellos los garantes de la laicidad del Estado.
Pero no es sólo el islamismo del partido de Erdogan -moderado, pero islamismo- lo que va a estar bajo el punto de mira de los generales, porque el primer ministro debe despejar cualquier sospecha de que vaya a suavizar los métodos más duros de la represión contra la guerrilla del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK), difícil dilema para Erdogan si debe cumplir a toda costa las exigencias de la Unión Europea en materia de Derechos Humanos.
El enquistamiento del problema kurdo, con sus derivaciones terroristas, se complica con la política de mano dura de los militares, que da alas al sector más extremista del PKK. En condiciones normales, si no estuviera lastrado por el integrismo islamista de su partido, Erdogan debiera moderar la dureza de los militares y buscar un acuerdo con los kurdos moderados. Pero eso es imposible por la permanente tutela que los militares ejercen sobre un Gobierno del que nunca se han fiado.
Complicada situación la del primer ministro, a la que desestabilizan aún más las tramas golpistas desveladas por algunos medios y la detención de algunos militares impacientes que ha sentado muy mal en los cuartos de banderas.
Una situación de provisionalidad en la que no se descarta la amenaza de un golpe militar más o menos blando, golpe que sería aceptado como mal menor por las clases dirigentes laicas. El Tribunal Constitucional le ha dado a Erdogan un poco de aire para que siga respirando, pero la llave del oxígeno la tienen los generales, que no le van a perder de vista en ningún momento.
http://www.noticiasdenavarra.com/ediciones/2008/07/31/opinion/d31opi3.1322999.php
Septiembre 19, 2008 a 2:19 pm
como testigo de jehova anhelo la salvacion del mundo entero y su reconciliacion total con jehova haciendo lo que es bueno y dejando lo que es malo y ser todos una familia huimana feliz salmos 144 : 15