Posteado por: pauloarieu en: Septiembre 19, 2008
NoticiasCristianas.net - El ex primer ministro británico Tony Blair presentó en Nueva York la fundación que ha promovido para estimular el entendimiento entre religiones como fórmula para responder ante los “retos comunes” de una sociedad en “permanente cambio” e intentar contribuir a la erradicación de problemas “globales” como el hambre o las guerras.
En la presentación, Blair dio rienda a sus convicciones religiosas y se mostró convencido de que en el siglo XXI la fe cobrará “la misma importancia que la ideología política” supuso en el siglo XX. Por ello, subrayó que “no hay nada más importante” que promover la comprensión entre los diferentes credos repartidos en el mundo.
El ex primer ministro, había confesado previamente que la Tony Blair Faith Foundation representa aquello a lo que quiere “dedicar el resto de la vida”, tras haber barajado en el pasado seriamente la posibilidad de entregarse a su vocación.
No obstante, declaró que en la década en la que se mantuvo en el poder en Reino Unido prefirió no expresar su fervor religioso por miedo a ser calificado de “loco de remate”, si bien una vez fuera de la residencia oficial no teme demandar para la fe “el lugar adecuado en el futuro”.
Posteado por: pauloarieu en: Septiembre 7, 2008
Historia y Testimonios
La Iglesia de Dios Universal fue un culto de los más extremistas en su tiempo. Tuvo alcance internacional y durante el periodo 1930-1986 experimentó un impresionante desarrollo especialmente en lo económico con más de 200 millones de dólares al año de ingresos gracias al esfuerzo de sus “amorosos miembros”. Su fundador fue el norteamericano Herbert W. Armstrong que junto con sus hijos (Richard David y Garner Ted) y sus mas allegados aliados (los Evangelistas y ministros ungidos) crearon un emporio que tenía el único objetivo de lavar las mentes de sus fieles, y sus “bolsillos” también.
Ahora, esta iglesia ha sufrido muchos cambios doctrinales y ya es una más del cristianismo protestante de corriente principal.
Sin embargo sus hijas, a saber: Iglesia de Dios Unida, Iglesia de Dios Viviente, Iglesia de Dios Filadeldia y muchas, muchas más, continúan la tradición del “amoroso” Sr. Armstrong publicando revistas como La Pura Verdad, o transmitiendo programas de radio o tv llamados El Mundo del Mañana.
Esta página está dedicada a todos los miembros actuales, ex miembros y aquellas personas que tuvieron contacto con esta iglesia. Hay muchos que ignoran lo que realmente ocurrió en dicha iglesia en todo el mundo. También está dedicada a todas la iglesias “hijas” que se aferran en continuar adorando a Herbert Armstrong y que afirman que continuan siendo los “verdaderos” y “únicos” cristianos y estar en la “única” y “verdadera” iglesia en la faz de la tierra.
(Observación: Todos los artículos que se muestran criticando y descubriendo lo que realmente fue la Iglesia de Dios Universal abarcan desde su creación (alrededor de 1930) hasta 1989 donde las doctrinas de Herbert Armstrong aun estaban vigentes).
Historia
Semblanza de la Iglesia de Dios Universal. Cómo veían a esta iglesia en aquella época. Aunque es breve no deja de ser real.
Doctrina de la Iglesia de Dios Universal y sus derivados. Artículo traducido por Iliana Curiel. Interesante y breve, pero completo.
¿Por qué Herbert W. Armstrong no pudo haber sido el verdadero Apostol de Dios? Artículo traducido por la misma Iliana Curiel. Este interesante artículo muestra cómo veían a Herbert W. Armstrong desde fuera de su iglesia.
Divisiones de la Iglesia de Dios Universal. Muestra rápidamente las nuevas Iglesias y grupos que han salido de la Universal en el mayor de los casos por seguir las enseñanzas de Herbert W. Armstrong.
Testimonios
Una breve historia de Herbert W. Armstrong. Interesantísimo artículo de un ex miembro de esta iglesia que conoció, vivió y experimentó los horrores de esta Iglesia.
¡Cómo han caído los valientes! Por William F. Dankenbring. Revelaciones de un ex miembro de la Iglesia. Simplemente IM-PRE-SIO-NAN-TES.
La Iglesia de Dios Universal en México. Una breve historia de lo que también pasó en México.
El Reporte Ambassador. El otro lado de la moneda de lo que sucedía en la anigua Iglesia de Dios Universal. Revelante, una gran ayuda que muchos ex miembros pudieron consultar. (El sitio está en inglés)
Posteado por: pauloarieu en: Septiembre 7, 2008
EL PAPA: Ortodoxos, Protestantes, sectas y Lefebvristas
SU FALLA ES DE ORIGEN
Autor: Martin Zavala M.P.D.
Misioneros de la Palabra de Dios
Algo que tienen en común las divisiones en el cristianismo, es el
rechazar la autoridad del Papa. Al hacer esto todo lo demas servira para
justificar su separación. Piensan unos y otros que no hay fundamento en la
Palabra de Dios ni en la Tradición. Pero veamos el fundamento bíblico e
histórico sobre la autoridad del Papa para saber por qué como católicos,
estamos en comunión con El.
Introducción
Cuando estamos viendo la televisión hay ocasiones donde se ve mal la
imagen o se pierde el sonido y aparece en la pantalla un mensaje que dice:
” Disculpe pero son fallas de origen “
En realidad lo que nos quieren decir es que no pueden hacer nada por
arreglar la falla , ya que esta fuera de su alcance. El lugar desde donde
se origina todo es donde esta mal y ahí es donde hay que componer todo.
Igualmente pasa con los hermanos ortodoxos, protestantes,
evangélicos y lefebvristas, que al romper la comunión con el sucesor de
Pedro sus razones y argumentos estarán en conflicto con lo que desde
siempre ha sido el corazón mismo de la Biblia y de la Tradición: El
Primado del Papa. Su falla es de origen puesto que la Biblia que unos
dicen amar y laTradición que otros tanto dicen defender siempre ha
afirmado este aspecto desde el principio.
Es este el origen de todos sus ataque y desacuerdos, pues al
separarse del sucesor de Pedro, el Papa, todo lo demás es buscar
justificaciones para decir que tuvieron razón en separarse. En realidad,
la Bibia que para los protestantes es la única fuente de la revelación y
la Tradición que para los ortodoxos y lefebvristas ocupa un lugar
prnicipal, ambas, Biblia y Tradición nos señalan la importancia del
Apóstol Pedro como cabeza visible de la Iglesia y por lo tanto de su
sucesor.
Veamos 7 razones bíblicas en la Palabra de Dios y 12 razones históricas en
la Tradición para demostrar esta grande y hermosa verdad y así comprender
la dicha de ser católicos aceptando este regalo de Jesucristo: El Papa.
A.- La primacía de Pedro, el Papa, en la Sagrada Escritura (La Palabra).
Al estudiar la Sagrada Escritura encontramos mucha evidencia bíblica de
que entre los doce Apóstoles no todos tenían la misma autoridad. Hubo uno
de ellos al que desde el principio Jesús le fue dejando un papel principal
de responsabilidad, se trató del Apóstol Pedro. Escudriñemos la Escritura
para ver como San Pedro fue el primer Papa. Cualquier persona que estudie
con seriedad la Palabra de Dios se dará cuenta de eso.
A este hecho de ser el primero en responsabilidad de entre lo doce
apóstoles le llamamos “la primacía de Pedro” o comúnmente el Papa. Esto
porque en griego ‘Papas’ significa Padre. Vayamos directamente a la Biblia
y dejemos que ella por sí misma nos muestre 7 razones bíblicas de cómo San
Pedro fue el primer Papa:
j “Tú eres Simón, hijo de Juan, pero te llamarás Kefas”(que quiere decir
Piedra) Jn 1,42
Este hombre se llamaba Simón, pero cuando Jesús lo ve por primera vez le
cambia el nombre y le dice que en adelante se llamará Kefas=Piedra.
Eso se debe a que para ellos el nombre significaba algo importante en su
vida o la misión que desempeñaría. Moisés=sacado de las aguas;
Miguel=Quién contra Dios; Abraham=Padre de muchas naciones; Sara=princesa;
Emanuel=Dios con nosotros… es por eso que Jesucristo desde el principio
ya estaba marcando una señal de lo que este hombre sería en la Igesia, la
Piedra.
Desde el principio, Jesucristo ya veía lo que el apóstol iba a ser en la
Iglesia: una Piedra o base principal. A ningún otro apóstol le puso ese
nombre. Jesús será la Piedra angular(Ef 2,20) y Pedro será la Piedra, la
Roca. No hay ninguna contradicción en esto. Sin duda qie la Piedra angular
o principal es Jesucristo y al mismo tiempo por voluntad de él mismo Pedro
es Kefas=La Piedra.
k “Tú eres Pedro(o sea Piedra), y sobre esta Piedra edificaré Mi Iglesia;
los poderes de la muerte jamás la podrán vencer. A ti te daré las llaves
del Reino de los cielos; lo que tú ates en la tierra, quedará atado en el
cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”
Mt 16,18
Aquí vemos cómo después de un tiempo y delante de los otros Apóstoles,
cuando Pedro reconoce que Jesús es el Mesías, solamente a Él le dice que
le dará las llaves del Reino. Se trataba de una forma simbólica(Is 22,22)
pero muy clara acerca de cómo a él le estaba dando más autoridad que a
cualquier otro de sus discípulos. El protestante ha inventado que
Jesucristo se estaba señalando a si mismo con el dedo. No sabemos de donde
sacaron eso, si tendran una fotografia de aquel tiempo o tomaron un video.
Si es así, estaremos esperando ese video o la fotografía.
La otra cosa que han inventado es un juegito de palabras donde
dicen que Pedro en griego es Petros=piedra y Roca es petra o sea, diciendo
que Pedro es una piedrita pequeña. Respondiendo a esto hay que decir que
en primer lugar la palabra Petros,ou y la otra Petra,as en el tiempo que
se escribió eso y después tambén, significan lo mismo=Piedra, Roca. Era el
”Koine” griego el que se hablaba, no el clásico. Compruébelo en cualquier
buendiccionario de griego. Ademá, en segundo lugar, cuando Jesús le cambio
el nombre y le puso KEFAS(Jn 1,42) no era en griego sino ARAMEO asi que
eso del juegito de palabras en griego de algunos protestantes evangélicos
se cae por su propio peso sin ningún fundamento.
Avancemos más:
l ” ¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha pedido permiso para sacudirlos a
ustedes como trigo que se limpia, pero yo he rogado por ti para que tu fe
no se venga abajo. Y tú, cuando hayas vuelto tendrás que fortalecer a tus
hermanos”
Lc 22,31
Ahora la Biblia nos muestra con toda claridad cómo Jesús valora a este
Apóstol de una manera diferente a los demás. Satanás quería mover a TODOS.
Sin embargo, Jesús en vez de pedir por todos como era lo lógico, solamente
pidió por el Apóstol Pedro (Simón).
Más aun, agrega que él tendrá que fortalecer a sus hermanos al volver.
Esa es precisamente la función del Papa, continuar la misión de Pedro de
fortalecernos en nuestra fe.
m “Volvió y los encontró dormidos. Y dijo a Pedro: “¿Duermes? ¿De modo que
no pudiste permanecer despierto una hora?”
Mc 14,37
Qué tremendo. Era uno de los momentos más difíciles en la vida de Jesús,
se aparta a orar y les dice a los tres apóstoles que lo acompañan que
oren.
Regresa Jesús y los encuentra dormidos a los tres, pero en vez de llamarle
la atención a los tres solamente se dirige a PEDRO y le recrimina el que
se haya quedado dormido. ¿Por qué Jesús no corrige a los otros apóstoles
si también ellos estaban dormidos?
La respuesta es obvia. Cuando en cualquier grupo u organización algo no
funciona se busca primero al encargado, responsable, jefe o cabeza de
dicha organización. Jesús lo tenía muy claro en su mente y por eso fue
directamente con Él.
Pedro también lo sabía y por eso aceptó su responsabilidad. Yo en broma
digo que lo bueno es que Pedro no fue mexicano, porque si no rápidamente
hubiera contestado: “no duermo, dormimos kimosabi, porque somos varios los
dormidos”. Pero no fue así y Pedro aceptó su responsabilidad.
Con lo visto hasta aquí bastaría para comprobar cómo no todos los
apóstoles tenían la misma autoridad. Había un primado de Pedro. Él fue el
primer Papa o cabeza visible de entre los apóstoles.
Pero vayamos una vez más a la Biblia para confirmar esto y veamos a Jesús,
delante de los otros apóstoles, diciéndole solamente al Apóstol Pedro:
n “Simón, Hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Contestó: Sí. Señor, tú
sabes que te quiero. Jesús le dijo: apacienta mis corderos… apacienta mis
ovejas… apacienta mis ovejas”.
Jn 21,15-18
Es el último evangelio, en el último capítulo y durante los últimos
momentos que Jesús compartía con los Apóstoles. Fue en esos momentos,
sabiendo que los iba a dejar y habiéndoles prometido que les enviaría el
Espíritu Santo, aun así, sabe que tiene que dejar a alguien como pastor
visible y confirma a Pedro diciéndole que apaciente sus ovejas y corderos.
Jesús había dicho que él era el Buen Pastor, y ahora que él no va a estar
físicamente, le deja esta responsabilidad a Pedro.
Al hombre que le había negado tres veces, y al que incluso le había dicho
”apártate de mí Satanás”; cuando no quiso aceptar el sufrimiento de su
maestro, a ese hombre , aún así, Jesucristo le confirma delante de los
otros apóstoles como el hombre que tomaría esa responsabilidad.
Sin duda que Pedro era el Pastor visible(El Papa) que Jesús quiso
dejarnos.
o Un detalle bíblico que no olvidaron: Pedro en primer lugar.
Es sumamente interesante notar el detalle bíblico que tuvieron todos los
escritores del Nuevo Testamento para con el Apóstol Pedro. Resulta que los
libros del Nuevo Testamento se escribieron muchos años después de la
Ascensión de Jesús, sin embargo, a pesar de eso, todos los escritores a la
hora de mencionar a dos, tres o más Apóstoles, siempre pusieron en primer
lugar a Pedro.
Dónde quiera que usted busque siempre encontrara ese orden. Es un tremendo
detalle que no debemos de pasar por alto. Ellos escribieron: “Pedro y
Juan”, “Pedro, Santiago y Juan”, “Pedro y los once”. Aunque ya habian
pasado 20, 40 o 60 años cuando se escribieron las cartas y los Evangelios,
ellos a propósito no olvidaron el detalle de poner siempre en primer lugar
a Pedro.
Pudieron haber puesto Juan y Pedro, pero nunca lo hicieron. Sin duda que
cuando ellos lo pusieron, más que pensar en lo que había pasado, estaban
pensando en enseñar que de entre todos los apóstoles, Pedro ocupaba el
primer lugar.
La única vez que ponen el nombre de Santiago antes del de Pedro es en la
carta a los Gálatas capítulo uno, y eso fue porque resaltan el papel de
Santiago como obispo de ese lugar. Fuera de eso, nunca en el Nuevo
Testamento cambiaron el orden al nombrar a los Apóstoles: Siempre pusieron
en primer lugar a Pedro.
Al parecer muchos hermanos protestantes no quieren ver esta tremenda
realidad.
p Hechos de los Apóstoles y Hechos de Pedro.
El primer libro después de los Evangelios es el de Hechos de los
apóstoles. Es donde se narra el desarrollo de la comunidad y la
manifestación del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia. Sin embargo, un
estudio detallado de los primeros capítulos de ese libro, nos comprobará
que la Iglesia, en la práctica, vio a Pedro como cabeza visible de la
Iglesia.
Si las sectas religiosas lo dudan, déle usted un vistazo a lo siguiente:
a) ¿Quién fue el que se puso de pie para buscar al Apóstol que iba a
sustituir a Judas?
PEDRO Hechos 1,15
b) ¿Quién fue el primero en predicar cuando se llenaron del Espíritu
Santo?
PEDRO Hech 2,14.38
c) ¿Quién fue el primero en realizar un milagro después de Pentecostés?
PEDRO Hech 3,6
d) ¿A quién metieron primero a la cárcel después del Pentecostés?
PEDRO Hech 4,1-8 Hasta eso le tocó inaugurar…
e) ¿Quién fue el primero en imponer un castigo disciplinario en la
Iglesia?
PEDRO Hech 5,1-10
Por supuesto que si pusieron a Pedro en primer lugar fue porque ellos
estaban 100% convencidos, igual que nosotros, que él era el primer Papa o
pastor universal.
Los ortodoxos, los protestantes, las sectas y los lefebvristas, al no
aceptar este regalo que Jesucristo nos quiso dejar, han terminado
dividiéndose cada vez más y alejándose del verdadero Evangelio que nos
dejó Nuestro Señor. Sin duda que los Hechos de los Apóstoles son en sus
primeros capítulos, los Hechos del Espíritu Santo, manifestándose por
medio del Apóstol San Pedro. Todo el Nuevo testamento nos mostró esta
realidad de la primacía de Pedro: El Papa.
B.- La primacía de Pedro, el Papa, en la Historia (La Tradición).
Vayamos ahora a darle una mirada a la Tradición y veamos como la historia
nos confirma lo que la Biblia nos enseño, pues desde los primeros siglos
de la Iglesia, cuando había algún problema o cuestión que definir, era el
obispo de Roma quien tomaba la decisión final. Dejemos que hable la
historia por si sola y nos demuestre 12 datos sobresalientes de esta
verdad:
j Año 90. Así lo hizo el Papa Clemente I cuando escribió a los Corintios
en una disputa interna. El hecho más importante de su pontificado es la
Carta dirigida a la Iglesia de Corinto, desgarrada por la discordia, donde
los llama a la obediencia del obispo de Roma. Es el documento papal más
antiguo, después de las Cartas de San Pedro. Esta Carta es llamada
”Primera epifanía del Primado Romano”, y el obispo Dionisio de Corinto la
veneraba como algo sumamente sagrado.
k Año 110. Pasando por San Ignacio de Antioquía diciendoa los cristianos
de Roma: “están purificados de todo tinte extraño”, y su frase sobre Pedro
el que “preside en la caridad”.
l Año 170. San Ireneo: “En ella (la Iglesia de Roma) se ha conservado
siempre la tradición apostólica”. Contra los herejes III, 3, 2. Si una
cosa deberíamos resaltar de este santo Obispo sería la fidelidad a la fe
recibida. El tiene un alto concepto de la Iglesia de Roma: “La más grande,
la más antigua, por todos conocida, fundada por los gloriosos apóstoles
Pedro y Pablo”.
m Año 190. Similar lo hizo el Papa Víctor I, para aclarar la situación
sobre cuándo celebrar la Pascua. cualquier agua. Es conocido su esfuerzo
por convencer a los Obispos del Asia y Africa, para que la Pascua se
celebrará de acuerdo el rito romano y no con el de los hebreos. Su
decisión fue aceptada en las Iglesias.
n Año 249. San Cipriano la designa como “punto de partida de la unidad
episcopal”, en ella “no tiene acceso el error en la fe”. Epístola 59, 14.
Siempre defendió la unión con Roma, con la cátedra de Pedro, por eso su
famosa frase: “No puede tener a Dios por Padre, quien no tiene a la
Iglesia por Madre”.
o Año 380. San Jerónimo escribe al Papa: “Sólo en vos se conserva íntegra
la herencia de los Padres”. Epístola 15, 1.
p Año 390. San Ambrosio, uno de los grandes doctores de la Iglesia afirmo:
”Donde está Pedro allí, está la Iglesia”. narr. in Ps., 40, 30. Mas claro
no se puede decir.
q Año 420. San Agustín, con su famosisima frase donde claramente muestra
la autoridad del Papa: “Roma locuta causa finita”. Roma ha hablado la
causa está definida. Sermón 131, 10, 10.
r Año 451. Los padres del Concilio de Calcedonia reciben la epístola
dogmática del Papa San León I (el Tomus ad Flavianum) aclamando: “Pedro ha
hablado por boca de León”.
ji Año 600. San Gregorio Magno Papa, apoyó la misión de Agustín de
Cantorbery y Una de sus grandes obras fue la conversión de Inglaterra, por
el envió de monjes, esto dio como resultado la constitución de la Iglesia
Inglesa. Hasta los anglicanos reconocen esto.
jj Año 1375. Santa Catalina de Sciena. Por sus oraciones y esfuerzos,
muchas ciudades, entre ellas Arezzo, Lucca y Siena se mantuvieron fieles
al Papa. Ella entendió y valoró en profundidad el primado de Pedro, de
allí que lo defendiera con valentía.
jk Año 1620. San Josafat. Aunque nació en nació en Vladimir, Ucrania, se
decidió a la unión con la Iglesia católica y al sucesor de Pedro, sin
renunciar a las peculiaridades de Oriente. Escribe varios folletos sobre
el bautismo de San Vladimiro, sobre el primado de Pedro y en defensa de la
fe católica.
Por todo lo anterior, el Concilio Vaticano II en Lumen Gentium 18b: “Esta
doctrina sobre la institución, perpetuidad, poder y razón de ser del sacro
primado del Romano Pontífice y de su magisterio infalible, el Santo
Concilio la propone nuevamente como objeto de fe inconmovible a todos los
fieles”.
Era lógico. Los Papas siguientes eran sucesores de Pedro y por lo mismo
tendrían la misma autoridad.
Conclusión
Así que mis queridos hermanos ortodoxos, protestantes, evangélicos y
lefebvristas en el primado de Pedro y el Papa como sucesor no hay ningún
invento, sino que es algo que la Palabra de Dios y la historia nos
muestran con claridad. La Biblia y la Tradición dan cuenta de este hecho.
Que Dios les bendiga en abundancia y oramos para que el Espiritu de Dios
les guíe hacia este gran regalo de Jesucristo: El Papa.
Si usted es católico alabe a Jesucristo pues la comunión con el Papa es
un signo de nuestra obediencia a la voluntad de Jesucristo. Amén
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Posteado por: pauloarieu en: Septiembre 7, 2008
EL CATARISMO
EL INICIO DE LA HEREJIA
El catarismo se practicó en Lombardía, algunas zonas de los Pirineos y, sobre todo, en el Languedoc, aunque las creencias que lo conformaban no procedían de estos sitios sino que se van forjando desde tiempos anteriores y desde zonas orientales.
En el s. XII comienzan a aparecer grupos de herejes en zonas donde el siglo anterior habían sido eliminados. En 1144 en Colonia es detenida una secta que se presentaba a modo de iglesia jerarquizada. En 1145, San Bernardo habla de los tejedores arios en la zona de Tolosa y Albi, a donde viaja para combatir la herejía por orden del Papa Eugenio III. Los de Colonia afirmaron que su iglesia había estado oculta en países orientales, y un texto del inquisidor Anselmo de Alejandría explica que su origen es Bulgaria, donde la religión extendida es el bogominismo, herejía dualista, según la doctrina maniquea de los dos principios supremos enfrentados: el bien y el mal. Aparecen grupos heréticos en zonas de los Países Bajos y en el Norte de Francia y hacia 1165 todo este movimiento herético confluye en Occitania, en el Sur de Francia.

Durante estos primeros años la Iglesia estudió esos movimientos y los definió con términos como “arios”, “maniqueos” y el término griego “cátaro” (puro); también fueron conocidos como albigenses, por la ciudad de Albi que congregó a un gran número de cátaros, aunque los principales centros fueron Tolosa de Languedoc, Narbona, Carcasona, Béziers y Foix. Será en 1167 cuando el catarismo constituyó un verdadero peligro para la Iglesia romana en Saint-Felix, donde se constituyó la iglesia cátara.
Según un documento encontrado en el s. XVII, en Mayo de 1167, en el castillo de Saint-Felix, el padre Nicetas da el consolament, el bautismo de los cátaros, a una gran multitud de gente de la zona occitana. Se ordenaron seis obispos y se delimitaron los territorios de la diócesis de Albi, Tolosa, Carcasona y Argen. El catarismo se organiza como iglesia, dejando fijado su dogma, en elq ue se da la oposición entre dos principios en igualdad de fuerzas: Dios, que creó el universo, y Satanás, que creó la tierra. La iglesia cátara tomó fuerza en la zona de Occitania debido al ambiente permisivo por parte de los eclesiásticos de la zona, a los que hasta el Papa Inocencio III acusa de pasividad y sólo buscar beneficios.
PRACTICA RELIGIOSA
Los cátaros tenían casas de predicación en las calles de los burgos. Allí vivían los perfectos (los predicadores), además de vivienda las usaban como escuelas, hospicios, etc. Estaban organizados en obispados, presididos por el obispo y sus dos ayudantes. Los obispados eran independientes y se encargaban de nombrar diáconos Leían sobre todo el Nuevo Testamento, en lengua occitana, y lo contraponían al Antiguo: el Dios bueno no había podido crear este mundo, sino Lucifer. Los hombres eran ángeles caídos que tenían que liberarse de este mundo. Cristo era el enviado de Dios para indicar el camino de la salvación, no reconocían su naturaleza física, ni veneraban la cruz, objeto en el que veían un símbolo de tormento y sufrimiento. La vía de salvación era el rechazo a la mentira, la violencia y el juramento. El único sacramento que consideraban fundado en el Antiguo Testamento era la imposición de manos (el bautismo), rezaban el Padrenuestro y compartían el pan en memoria de Cristo, aunque no creían que se personificara en él.
La imposición de manos era a su vez bautismo, penitencia, ordenación y extremaunción. Para la ordenación tenía que ser administrado por un obispo pero para los enfermos y el perdón de los pecados lo podían ejercer incluso las mujeres. No aceptaban que Dios fuera el creador de nada de este mundo, que consideraban transitorio, del que todos saldrían para ir al Reino de Dios. No aceptaban los cultos de la iglesia. Todas las almas se salvarían y las que no, volverían a encarnarse hasta conseguir la salvación.
Practicaban ayuno los Lunes, Jueves y Viernes. Otras prácticas eran: el melhorament, tres reverencias al paso de un perfecto; el aparelhament, una confesión penitencial; la convenenza, un convenio por el que el creyente recibiría el consolament a la hora de su muerte. Cuando la situación les fue muy adversa practicaron la endura, un suicidio místico a causa del ayuno total.
ACTITUD DE LA IGLESIA
San Bernardo de Claivaux llamó la atención sobre los herejes del Languedoc cuando se dirigió allí para luchar contra las predicaciones de Enrique de Lausana.
En el Concilio de Tours de 1163 se amenaza a los castellanos que apoyan a los herejes. Raimundo V, conde de Tolosa, expresa su impotencia ante los herejes; Inglaterra y Francia envían dos misiones: en 1178, acude el legado papal Pierre de Paire, con escasos resultados; en la segunda, se excomulga al vizconde Roger Trençavel, cuya familia siempre estuvo muy vinculada al catarismo, y se condena al obispo cátaro de Tolosa, sin mayores consecuencias para la herejía.
En el Concilio de Letrán de 1179 comienza a formarse la idea de la intervención armada. En 1181 Henry de Marcy cerca el castillo de Lavaur y consigue el arrepentimiento de Roger Trençavel y la conversión de dos perfectos apresados.
A pesar de todo, nadie tiene interés en ocupar las diócesis occitanas por lo que cada vez se va afianzando más la idea de una intervención armada que acabe con el problema de forma tajante. En 1184, se impone la pena de morir en la hoguera para los herejes impenitentes y reincidentes.
A partir de 1198, Inocencio III imprime más dinamismo en la lucha contra el hereje. En 1199 emite un decreto en Italia por el cual a todo aquel que no acate la doctrina de la Iglesia se le confiscarán las tierras y se le considerará proscrito; en 1200 este decreto se aplica también a Occitania. Algunos príncipes occitanos, como Pedro II rey de Aragón y el vizconde de Montpellier Guillermo VIII, acataron los decretos papales.
En 1203 se recurre a los cistercienses. Los legados serán Raoul de Fontfroide, Pierre de Castelnau y el abad Arnaud de Amaury que realizarán una depuración del clero occitano y hacen que la nobleza se comprometa a extirpar la herejía, pero casi no tienen éxito. Cambian su método por la predicación a la manera cátara, en coloquios con los herejes, consiguiendo numerosas conversiones. Pero los cistercienses no gozan de mucha popularidad, a pesar de lo cual logran llegar a acuerdos de paz con los príncpes. Raimundo VI de Toloda no acepta actuar en contra de los herejes y es excolmugado por Pierre de Castelnau, quien fue asesinado en 1208, según algunos por orden del conde Raimundo VI.
LA CRUZADA ALBIGENSE

Tras el asesinato de Pierre de Castelnou, Inocencio III pronunció un anatema contra Raimundo VI y declaró sus tierras entregadas como presa. Esto era una llamada directa a la cruzada, dirigida por Felipe Augusto, rey de Francia, que convirtió la cruzada en el pretexto que necesitaba para ocupar los territorios del Sur de Francia mucho más ricos y civilizados que el Norte. El Languedoc se vio sumido en una guerra desde 1209 hasta 1229, jalonada de grandes hogueras, como los 140 quemados en Minerve en 1210, los 200 de Cassis o los 400 de Lavaur en 1211. La población se divide dando lugar a una especie de guerra civil entre los defensores de los herejes y los partidarios de la cruzada.
En 1209, entre los meses de Julio y Agosto, el ejército cruzado tomaron las ciudades de Béziers (donde casi la totalidad de la población fue masacrada) y Carcasona. Simón de Monfort pronto obtuvo el vizcondado de Béziers y Narbona y poco después le fue otorgado también el de Carcasona, siendo a partir de ese momento el nuevo adalid de la cruzada hasta su muerte en el asedio de Tolosa de 1218.
La cruzada tuvo implicaciones políticas importantes. Pedro II de Aragón había acatado el decreto papal de Inocencio III de 1200, pero tenía numerosos vasallos en Occitania a los que estaba obligado a defender, por otro lado, la cruzada ponía en peligro la política expansionista de la Corona Aragonesa en Occitania. Sin embargo, defender a sus súbditos le implicaría la excomunión y la entrada de la guerra en dominios de la Corona, por lo que intentó parar la cruzada por medios diplomáticos. No tuvo éxito y finalmente acudió a la guerra a defender a sus vasallos, reuniendo el mayor ejército contra los cruzados. En 1213 fue derrotado y muerto en el asalto a la ciudad de Muret por los cruzados de Simón de Monfort.
El sucesor de Simón de Monfort, Amaury de Monfort, cedió sus derechos condales al rey de Francia en 1224. Comienza entonces un cierto resurgimiento del catarismo, pero ahora el Papa tenía a un importante aliado, la monarquía de los Capetos, que reemprende la cruzada en 1226 con el rey Luis VIII. La guerra se prolongó tres años más en los que la devastación de las tierras por los cruzados hace finalmente someterse al conde Raimundo VII de Tolosa al rey Luis IX, y en el Tratado de Meaux se compromete a perseguir la herejía y desmantelar las plazas fuertes. Carcasona estaba también en manos del rey francés y los Trençavel exiliados en Aragón, finalizando así la cruzada albigense.
LA INQUISICION
El catarismo no fue erradicado con la cruzada y las hogueras, sino que se revistió de un aura de martirio. Ya no contaba con el apoyo de los nobles occitanos por lo que se llevaba a cabo una predicación clandestina. Se debían romper los lazos de solidaridad que profesaba la gente a los herejes, de lo que se encargaría la inquisición.
Ya se habían dado con anterioridad disposiciones que marcaban el procedimiento inquisitorial: la pena de fuego; la confiscación de bienes; autorización del empleo de la tortura, mantenimiento del secreto sobre los testigos o acusadores. Faltaba la creación de un tribunal especializado y de amplia jurisdicción, por encima de fronteras políticas y obispados. En 1231 aparece un delegado en Alemania y de ahí pasa a Francia. El tribunal confío a las órdenes mendicantes, dominicos y franciscanos, sólo dependía del Papa y realizó una labor de encuesta itinerante mediante la cual fueron capturados los herejes y sus protectores y entregados al poder secular, el encargado de su ejecución en la hoguera.
LA RESISTENCIA DE MONTSEGUR
Raimundo VII trató de mantener su condado tras la cruzada pero no tenía hijos varones y su hija se casaría, según el tratado, con el hermano del rey francés. La población no estaba de acuerdo con la actuación inquisitorial y causaron motines como el de Tolosa en 1235. El conde buscó apoyos contra el rey y decidió actuar cuando los proscritos que luchaban por la libertad de los condados, que se mantenían en el castro de Montsegur, acabaron con los inquisidores de Avignoment en 1242. Los tolosanos son vencidos por el ejército francés en Saintes y Taillebourg. En 1243, Raimundo VII pacta la paz y se compromete a luchar con la herejía que renacía en Montsegur. El senescal de Carcasona asedia el castro en el verano de 1243 hasta marzo de 1244. Los herejes de Montsegur, unos 200, fueron quemados a los pies de la fortaleza.

Montsegur representa uno de los misterios del catarismo más enigmáticos hasta la fecha. Muchas son las especulaciones relacionadas con la fortaleza, a continuación pasamos a exponer algunas de las más conocidas:
En primer lugar, la teoría del alemán Otto Rhan, según quien Montsegur se correspondería con el castillo de Montsalvant de la leyenda griálica. Según Rhan, el 16 de Marzo de 1244 tres perfectos cátaros, Amiel Aicart, Huc Poitevi y otro del que se desconoce el nombre, consiguieron saltar el sitio, logrando poner a salvo los “tesoros cátaros”, entre los cuales se encontraría el Santo Grial. Su teoría fue seguida por la SS nazi, que se desplazaron hasta el lugar en la búsqueda de pistas que reveleran el paradero del Grial y otras reliquias que conformarían el tesoro.
Diez años tras el término de la II guerra mundial, el historiador francés Ferdinand Niel, acompañado de un grupo de personas, se desplazó hasta Montsegur. Guiados, seguramente obsesionados con las historias de Rhan, iniciaron una serie de planos y mapas, basados en las ruinas del castillo en ese momento. Niel asegura que el castillo de Montsegur se trata de un templo solar construido por los cátaros.
Renné Nelli relata que en la región de Lavelanet se comenta que los inquisidores persiguieron a los herejes hasta el Tíbet. Un habitante de Lavelanet, que visitaba el subterráneo que hay debajo del castillo, asegura que se encontró durante unos minutos con la imagen de tres lamas tibetanos. Un joven, acostumbrado a conectar con espíritus, recibió en Montsegur un mensaje escrito en caracteres orientales que se está traduciendo. También se rumorea la existencia de unos libros escritos en tipografía china que aparecieron en la fortaleza, pero que misteriosamente, desaparecieron poco después.
Una vez al año, coincidiendo con el solsticio de verano, la gente del pueblo se reúne a los pies de la fortaleza, en el lugar conocido como el Pla del’s Cremats, donde según la tradición fueron quemados los cátaros tras el asedio. Se celebra allí una ceremonia popular de fuego, a la que año tras año acude más gente, iniciándose con una procesión de antorchas desde el pueblo que asciende por el serpenteante camino hasta el lugar, en recuerdo a los cátaros condenados por la inquisición.
Sea como sea, un aura de misterio envuelve la fortaleza y año tras año historiadores e investigadores, acuden a sus ruinas para intentar desvelar su misterio.
EL FINAL DEL CATARISMO
Tras la cruzada y ante la amenaza de la inquisición, muchos creyentes huyeron a Italia, donde el conflicto entre güelfos y gibelinos permitían un margen de actuación de los cátaros. Allí se ordenaron y pretendían volver a Occitania, pero la actuación inquisitorial se lo impedía.
Entre 1300 y 1310 se formó una pequeña iglesia entre Gascuña y Laurangis bajo la iniciativa de los hermanos Authié. Contaron con el apoyo de sus familias y las redes clientelares, lo que propagó de nuevo el catarismo, pero la pretensión de continuar como iglesia hizo que los inquisidores pusieran todo su empeño en capturar a los herejes y quemarlos.
En Francia el movimiento acabó definitivamente en el primer tercio del s. XIV; en Italia desapareció en el s. XV y en los Balcanes concluyó con la conquista turca.
http://parnaso.webcindario.com/catarismo.htm
Posteado por: pauloarieu en: Septiembre 7, 2008
Creencias primitivas. Los druidas o «muy sabios» eran sacerdotes de la antigua religión de los celtas en las Islas Británicas y las Calías. En las festividades de su religión, los druidas ofrecían sacrificios humanos. También se ocupaban de todas las ceremonias del culto, educaban a los jóvenes y fungían como jueces.
Entre ellos prevaleció la doctrina de la transmigración de las almas. Los dioses que adoraban fueron asociados por los romanos con sus propios dioses. Los monumentos megalíticos de Francia, Inglaterra, Escandinavia y Escocia pudieran ser ruinas de los druidas, en lo cual no hay unanimidad.
Los romanos realizaron una matanza de sacerdotes del druidismo debido a su condición de nacionalistas radicales y a la práctica de sacrificios humanos.
http://www.buscareligiones.com/otras_creencias/druidismo.phtml
Posteado por: pauloarieu en: Septiembre 7, 2008
Nota
Este artículo ha sido redireccionado
Paulo Arieu
Adminsitrador
Posteado por: pauloarieu en: Septiembre 7, 2008
por Fiona Ortiz
Publicado originalmente en inglés por Agencia Reuters, 8 de noviembre de 2004
Traducción de Felipe Elgueta Frontier
Villa Baviera, CHILE
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Una secta religiosa de inmigrantes alemanes ha roto el silencio tras vivir cuatro décadas de aislamiento durante las cuales el mundo exterior se vio conmovido por escándalos de abuso sexual dentro el grupo, la huída de su misterioso líder e informes acerca de su colaboración con las torturas de prisioneros políticos cometidas por el gobierno militar chileno.
En entrevistas exclusivas, miembros de la comunidad de 280 personas pusieron fin a décadas de silencio público para declararle a Reuters que habían despertado de una larga pesadilla y que, finalmente, habían tomado conciencia de que su divino gurú –un fugitivo sobre el cual pesan cargos por abuso sexual de menores– había destruido sus familias y fomentado el maltrato físico.
La secta llegó aquí en los años 1960, siguiendo a Paul Schaefer, un carismático enfermero del ejército alemán que sirvió durante la Segunda Guerra Mundial y que predicaba una religión sin nombre según la cual la dura disciplina los acercaría al ser supremo. Los miembros de la secta veían a Schaefer como a Dios mismo venido a la tierra.
“Todos lo veíamos como un ser celestial y nadie osaba dudar de él. La gente de aquí estaba enceguecida. Fue un terrible shock descubrir la verdad”, dijo Michael Mueller, de 47 años de edad, miembro del comité de reforma de la comunidad, recientemente electo.
Mueller habló con un periodista de Reuters quien obtuvo un inusual acceso al predio de 13.000 hectáreas, ubicado a unas cuatro horas en auto hacia el sur de Santiago.
La secta apocalíptica se encerró tras una cerca perimetral resguardada con cámaras y detectores de movimiento, e incluso una vez se burlaron de la policía con saludos nazis. Un juez está estudiando los informes que señalan que el grupo le habría proporcionado cámaras de tortura a la policía secreta durante la dictadura militar que gobernó Chile entre 1973 y 1990.
Schaefer vino a Chile huyendo de acusaciones de abuso sexual en Alemania, y en 1961 fundó la Colonia Dignidad, posteriormente rebautizada como Villa Baviera.
Schaefer, quien ahora tendría 81 años y cuyo paradero se desconoce, prohibió la televisión y los teléfonos y tarjó las referencias al amor y al sexo en la Biblia. La secta vivió congelada en el tiempo, entonando canciones folclóricas alemanas y trabajando los campos con el atuendo campesino bávaro de los años 1930.
Los líderes de la secta acogieron favorablemente al régimen militar de Pinochet durante los años 70 y 80, buscando protección ante los críticos que querían disolver lo que consideraban un estado dentro de otro estado.
Schaefer desapareció en 1997, huyendo nuevamente de cargos por abuso sexual de menores, presentados esta vez por las autoridades chilenas después de que unas dos docenas de niños que asistieron a la clínica y escuela gratuitas de la secta denunciaron los abusos.
Muro de negación
A lo largo de los años, los desertores habían informado que la secta separaba a los niños de sus padres al nacer y prohibía el contacto normal entre los miembros de la familia. Los hombres y mujeres jóvenes no podían tener citas.
Pero hasta hace poco, los miembros de la secta defendieron públicamente a Schaefer y a su forma de vida, especialmente la obra benéfica realizada en favor de los niños pobres. Incluso después de la desaparición de Schaefer, sus reglas siguieron en vigencia gracias a ancianos leales a él.
“Nosotros ni siquiera sabíamos qué pensaban los otros miembros de nuestra comunidad”, dijo la esposa de Mueller, Esther Laube, también de 47 años.
La tímida pareja, que se casó en el 2000 luego de que perdiera vigencia la restricción de relaciones impuesta por Schaefer, hablaron durante una cena de carne, papas y encurtidos en un comedor de la comunidad.
Algunos ancianos de la secta han sido acusados de complicidad con Schaefer en un caso de delito sexual contra menores, que está cercano a concluir luego de una investigación judicial de nueve años.
“El juez tendrá que decidir. Probablemente algunos serán absueltos y otros reciban una severa condena. Simplemente tenemos que aceptar eso”, dijo Hernán Escobar, de 37 años, un chileno adoptado por el grupo hace 28 años.
Al ser abordados por un periodista de Reuters a la salida de una audiencia judicial, los miembros de la secta acusados en el caso de abuso se abstuvieron de efectuar declaraciones, al igual que su abogado.
Aun cuando los individuos ahora son libres de irse, Mueller dijo que Villa Baviera quiere permanecer unida.
Un sentido de responsabilidad

La Policía de Investigaciones
encarga la detención de Paul
Schaefer “por el delito de abusos
deshonestos”. Foto: AGPF.de
Él dijo que muchos se sienten responsables por los ancianos, algunos con más de 80 años de edad, quienes no hablan español y tienen poca noción acerca de cómo sobrevivir en el mundo moderno.
Años atrás, el gobierno alemán dejó de pagar las pensiones a los miembros de la colonia, al enterarse de que todo este dinero iba a parar a las manos de Schaefer. Ahora están intentando recuperar sus pensiones persuadiendo a Alemania de que se han reformado.
Recientemente, Villa Baviera permitió el ingreso de funcionarios de la embajada alemana por primera vez en casi 20 años.
Bajo un sistema comunal, los miembros trabajaban duro siete días a la semana, mientras que las ganancias de las actividades agrícolas, forestales y de construcción se destinaban a la lavandería comunal, la alimentación y el alojamiento. El grupo también usó sus fondos para pagar los gastos de la defensa judicial.
Algunos miembros más jóvenes del grupo ya están molestos con esta carga, pero no pueden vender la tierra ni la maquinaria para financiar la defensa porque muchos activos fueron congelados como parte de las investigaciones tributarias en curso, dijo Mueller.
La colonia también enfrenta una dura batalla para conquistar la simpatía de los chilenos que están molestos con su autonomía y su resistencia a los allanamientos policiales a fines de los años 90, cuando los funcionarios buscaban al desaparecido Schaefer.
Aunque Mueller y Laube fueron reticentes a comentar los detalles, Escobar dijo que se acostumbraba usar el castigo físico para reforzar la disciplina. Él también confirmó informes de desertores que señalaban que algunos miembros fueron obligados a tomar drogas para aplacar los deseos sexuales.
“Algunos tienen mucho miedo de pasar sus últimos días en prisión”, dijo otra fuente que ha tenido mucho contacto con Villa Baviera, pero pidió no ser identificada.
Escobar dijo que algunos se están enfrentando a la cruel verdad de que, debido a las reglas contra la intimidad, sacrificaron la etapa fértil de sus vidas en pro de la visión de Schaefer. Su prohibición de los contactos íntimos funcionó tan bien que casi no hubo ningún nacimiento en la colonia durante 25 años.-
Artículos relacionados:
Colonos de Dignidad reniegan de Schaefer en El Mercurio, 10 de noviembre de 2004
El ocaso de Colonia Dignidad en La Nación, 3 de octubre de 2004
Informe sobre sectas en Chile, 2002
Sitio web: http://www.puertachile.cl/frames.htm?http://www.puertachile.cl/articulos/antropocris.htm
Posteado por: pauloarieu en: Septiembre 7, 2008
De Teologia, la enciclopedia libre.
El catarismo es la doctrina de los cátaros, un movimiento de carácter gnóstico que surgió a mediados del siglo X, etiquetado por la Iglesia Católica de la época como herético. Hubo comunidades cátaras por toda Europa occidental, pero su foco central estuvo en el Languedoc, en Occitania. El nombre cátaro viene probablemente del griego katharos (καθαρός), los puros. Otro origen sugerido es el término latino cattus, de “gato”, asociado habitualmente a brujas y herejes. Probablemente esta teoría es un simple mito, creado por la iglesia católica. Uno de las primeras referencias existentes es una cita de Eckbert von Schönau, el cual escribió acerca de los herejes de Colonia en 1181: “Hos nostra germania catharos appellat.”
Los cátaros fueron denominados también Albigenses. Este nombre se origina a finales del siglo XII, y es usado por el cronista Geoffroy du Breuil of Vigeois en 1181. El nombre se refiere a la ciudad occitana de Albi (la antigua Albiga). Esta denominación no parece muy exacta, puesto que el centro de la herejía estaba en Tolosa (Toulouse) y en los distritos vecinos. También recibieron el nombre de poblicantes, siendo este último término una degeneración del nombre de los paulicianos, con quienes se les confundía.
Las doctrinas cátaras llegaron probablemente desde Europa oriental a través de las rutas comerciales. Los albigenses también recibieron el nombre de búlgaros (Bougres) y, al parecer, también mantuvieron relaciones con los bogomilos de Tracia. Parece ser que sus doctrinas tuvieron grandes similitudes con las de los bogominobreslos e incluso más con las de los paulicianos, con lo que estuvieron conectados. Sin embargo, es difícil formarse una idea exacta de las doctrinas cátaras, ya que los datos sobre ellos provienen fundamentalmente de sus enemigos. Los escasos textos cátaros que aún existen (Rituel cathare de Lyon y Nouveau Testament en provencal) contienen escasa información acerca de sus creencias y prácticas morales. Lo que parece cierto es que formaron una facción antisacerdotal opuesta a la iglesia católica, la cual mostró abiertamente su oposición a la corrupción de los clérigos. Los teólogos cátaros, llamados Cathari o Perfectos (en Francia, hombres buenos o buenos creyentes) fueron pocos en número. El grueso de los creyentes (credentes) no estaba iniciado en la doctrina en absoluto – simplemente fueron liberados de cualquier prohibición moral u obligación religiosa a condición de que prometieran, mediante una ceremonia llamada convenenza, convertirse en cátaro mediante la recepción del consolamentum, el bautismo del Espíritu, antes de su muerte.
Los primeros cátaros aparecieron en Lemosin entre 1012 y 1020. Algunos fueron descubiertos y ejecutados en Tolosa en 1022. La creciente secta fue condenada en los sínodos de Charroux (Vienne) (1028) y Tolosa (1056). Se enviaron predicadores para combatir la propaganda cátara a principios del siglo XII. Sin embargo, los cátaros ganaron influencia en Occitania debido a la protección dispensada por Guillermo, duque de Aquitania, y por una proporción significativa de la nobleza occitana. El pueblo estaba impresionado por los Perfectos y por la predicación antisacerdotal de Pedro de Bruys y Enrique de Lausanne en Perigord.
Creencias
Los cátaros se caracterizaban por una teología dual, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en conflicto, uno espiritual creado por Dios y el otro material forjado por Satán. Esta era una característica distintiva del gnosticismo, el neoplatonismo, el maniqueismo y la teología de los bogomilos. Probablemente, esta idea también había sido influida por las antiguas líneas de pensamiento gnósticas. De acuerdo con los cátaros, el mundo había sido creado por una deidad diabólica conocida por los gnósticos como el Demiurgo. Los cátaros identificaron al Demiurgo con el ser al que los cristianos denominaba Satán. Sin embargo, los gnósticos del siglo I no habían hecho esta identificación, probablemente porque el concepto del diablo no era popular en aquella época, en tanto que se fue haciendo más y más popular durante la Edad Media.
Los cátaros también creían que las almas se reencarnarían hasta que fuesen capaces de escapar del mundo material y elevarse al paraiso inmaterial. La forma de escapar al ciclo de reencarnaciones era vivir una vida ascética y no ser corrompido por el mundo. Aquellos que siguiesen estas normas eran conocidos como Perfectos. Los Perfectos se consideraban herederos de los apóstoles, y tenían el poder de borrar los pecados y conexiones con el mundo material de las personas, de forma que fuesen al cielo cuando murieran. Los Perfectos vivían de forma irreprochablemente frugal, en claro contraste con la vida dentro de la corrupta y opulenta Iglesia de la época. Comúnmente, la ceremonia de eliminación de los pecados, llamada consolamentum, se llevaba a cabo en personas a punto de morir. Después de recibirlo, el creyente podría incluso dejar de comer para acelerar la muerte y evitar la “contaminación” del mundo. El consolamentum era el único sacramento de la fe cátara. No tenían ningún rito matrimonial, ya que la procreación (traer más almas al mundo material) estaba mal vista. La denominada “sodomía” estaba permitida, ya que las prácticas sexuales eran permitidas siempre que no produjeran nuevos hijos.
Los cátaros tenían también otras creencias que eran odiosas para el resto de la sociedad medieval. Creían que Jesús había sido una aparición, un fantasma, que mostró el camino a Dios. Rechazaron creer que el buen Dios se hubiese reencarnado en forma material, ya que todos los objetos materiales estaban contaminados por el pecado. Esta creencia específica se denominaba docetismo. Más aún, creían que el Dios del Viejo Testamento era el diablo, ya que creó el mundo. Tampoco creían en ningún sacramento excepto el consolamentum, el cual era otra herejía mayúscula.
A las mujeres se las trataba como iguales, ya que la forma física era irrelevante. Su alma pudo haber sido el de un hombre anteriormente y convertise en la de un hombre de nuevo.
Una de las ideas que resultaron más heréticas en la Europa feudal fue la creencia de que los juramentos eran un pecado, puesto que ligaban a las personas con el mundo material. Denominar a los juramentos pecado era muy peligroso en una sociedad en la que el analfabetismo era norma común y casi todas las transacciones comerciales y compromisos de fidelidad se basaban en juramentos.
Supresión
En 1147, el papa Eugenio III envió un legado a los distritos afectados para detener el progreso de los cátaros. Los escasos y aislados éxitos de Bernardo de Claraval no pudieron ocultar los pobres resultados de la misión ni el poder de la secta en la Occitania de la época. Las misiones del Cardenal Pedro (de San Crisogono) a Tolosa y el Tolosado en 1178, y de Enrique, cardenal-obispo de Albano, en 1180-1181, obtuvieron éxitos momentáneos. La expedición armada de Enrique de Albano, que tomó la fortaleza de Lavaur, no extinguió el movimiento.
Las persistentes decisiones de los concilios contra los cátaros en este periodo —en particular, las del Concilio de Tours (1163) y del Tercer Concilio de Letrán (1179)— apenas tuvieron mayor efecto. Cuando Inocencio III llegó al poder en 1198, resolvió suprimir el movimiento cátaro.
Esfuerzos “pacíficos” para combatir la herejía
A raíz de este hecho, la posibilidad cada vez más real de que Inocencio III decidiese resolver el problema cátaro mediante una cruzada provocó un cambio muy importante en la política occitana: la alianza de los condes de Tolosa con la Casa de Barcelona. Así, si Raimundo V (1148-1194) y Alfonso II de Aragón (1162-1196) habían sido siempre rivales, en el año 1200, se concertó el matrimonio entre Raimundo VI de Tolosa (1194-1222) y Eleonor de Aragón, hermana de Pedro I el Católico quien, en el 1204, acabaría ampliando los dominios de la Corona de Aragón con el Lenguadoc casándose con María, la única heredera de Guillermo VIII de Montpellier.
Al principio probó con la conversión pacífica, enviando unos cuantos legados a las zonas afectadas. Los legados tenían plenos poderes para excomulgar, pronunciar interdictos e incluso destituir a los prelados locales. Sin embargo, éstos no tuvieron que lidiar únicamente con los cátaros, con los nobles que los protegían o con el pueblo que los veneraba, sino también con los obispos de la zona, que rechazaban la autoridad extraordinaria que el papa había conferido a los legados. Hasta tal punto que en 1204, Inocencio III suspendió la autoridad de los obispos en Occitania. Sin embargo, no obtienen resultados, incluso después de haber participado en el coloquio entre sacerdotes católicos y predicadores cátaros, presidido en Beziers en 1204, por el rey aragonés Pedro el Católico. El legado papal y monje cisterciense Pedro de Castelnau, conocido por excomulgar sin contemplaciones a los nobles que protegían a los cátaros, llegó a la cima excomulgando al conde de Tolosa, Raimundo VI (1207) como cómplice de la herejía. El legado fue asesinado cerca de la abadía de Saint Gilles, donde se había reunido con Raimundo VI, el 14 de enero de 1208, por un escudero de Raimundo de Tolosa. El escudero afirmó que no actuaba por orden de su señor, pero este hecho fue aprovechado por el papa para ordenar a sus legados que predicasen una cruzada contra los albigenses (de acuerdo con la Enciclopedia Católica, el asesinato se realizó probablemente con la connivencia de Raimundo VI de Tolosa).
Poco después de la primera convocatoria del Santo Padre al rey Felipe II Augusto de Francia para dirigir una cruzada contra los cátaros, desestimado por el monarca francés, al que le urgía más por el conflicto con el rey inglés Juan Sin Tierra, Pedro el Católico, acabado de casar, acudió a Roma en donde Inocencio III le coronó solemnemente y, de esta manera, el rey de la Corona de Aragón se convertía en vasallo de la Santa Sede, con la cual se comprometía a pagar un tributo. Con este gesto, Pedro el Católico pretendía proteger sus dominios del ataque de una posible cruzada; por su parte, el Santo Padre, receloso de la actitud del rey catalán hacia los príncipes occitanos sospechosos de tolerar la herejía (o, incluso, de practicarla), no quiso delegar nunca la dirección de la cruzada a Pedro el Católico sino, únicamente, asegurarse de que no se opusiera; seguramente para ganarse el favor papal, el rey catalán y su hermano Alfonso II de Provenza tomaron medidas contra los cátaros provenzales.
En el 1207, al mismo tiempo que Inocencio III renovaba las llamadas a la cruzada contra los herejes, dirigidas ahora no sólo al rey de Francia, sino también al duque de Borgoña y a los condes de Nevers, de Bar i de Dreux, entre otros, el legado papal Pedro de Castelnau dictó sentencia de excomunión contra Raimundo VI, ya que el conde de Tolosa no había acceptado las condiciones de paz propuestas por el legado, en el que se obligaba a los barones occitanos no admitir judíos en la administración de sus dominios, a devolver los bienes expoliados a la Iglesia y, sobre todo, a perseguir los herejes. A raíz de la excomunión, Raimundo VI tuvo una entrevista con Pedro de Castelnau en Sant Geli en enero de 1208, muy tempestuosa y conflictiva, del que no salió ningún acuerdo.
Así, la cruzada logró la adhesión de prácticamente toda la nobleza del norte de Francia, posiblemente instigada por el decreto papal estableciendo que toda la tierra poseída por los cátaros podía ser confiscada a voluntad. Esto constituía una invitación abierta para el pillaje masivo con las bendiciones de la Iglesia ya que la zona estaba llena de simpatizantes reales o aparentes de la causa cátara. Así, no es sorprendente que los nobles del norte viajaran en tropel al sur a luchar por la Iglesia. Inocencio encomendó la dirección de la cruzada al rey Felipe II Augusto de Francia, el cual aunque declina participar, sí que permite a sus vasallos unirse a la expedición.
La llegada de los cruzados va a producir una situación de guerra civil en Occitania. Por un lado, debido a sus contenciosos con su sobrino, Ramón Roger Trencavel -vizconde de Albí, Beziers y Carcasona-, Raimundo VI de Tolosa dirige el ejército cruzado hacia los dominios del de Trencavel, junto con otros señores occitanos tales como el conde de Valentines, el de Auvernia, el vizconde de Anduze y los obispos de Burdeos, Bazas, Cahors y Agen. Por otro lado, en Tolosa se produce un fuerte conflicto social entre la compañía blanca, creada por el obispo Folquet para luchar contra los usureros y los herejes, y la compañía negra. El obispo consigue la adhesión de los sectores populares, enfrentados con los ricos, muchos de los cuales eran cátaros.
En un famoso incidente en 1209, la mayor parte de la población de Beziers fue brutalmente asesinada tras la caída de la ciudad a manos de las tropas católicas dirigidas por el legado papal y prior del Císter, Arnaldo Amalric. Cuando le preguntaron como distinguir a los cátaros de los católicos, respondió, según el cronista cisterciense Cessari d’Heisterbach: Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos. La Enciclopedia Católica niega que estas palabras fueran pronunciadas nunca.
La masacre de Beziers, que, según el cronista de la época Guillermo de Tudela, obedecía a un plan preconcebido de los cruzados de exterminar a los habitantes de las villas fortificadas que se les resistieran, indujo al resto de ciudades a rendirse sin combatir, excepto Carcasona, la cual, asediada, tendrá que rendirse por falta de agua. Aquí sin embargo, los cruzados, tal como lo habían negociado los cruzados con el rey Pedro el Católico (señor feudal de Ramón Roger Trencavel), no masacraron a la población, sinó que simplemente les obligaron a abandonar la ciudad. En Carcasona, muere Ramón Roger Trencavel. Sus dominios son otorgados por el legado papal al noble francés Simón de Montfort, el cual entre 1210 y 1211, conquista los bastiones cátaros de Bram, Minerva, Termes, Cabaret y Lavaur (este último con la ayuda de la compañía blanca del obispo Folquet de Tolosa). A partir de entonces se comienza a actuar contra los cátaros, condenándoles a morir en la hoguera.
La masacre de Besiers y el expolio de los Trencavel por Simón de Montfort van a crear entre los poderes occitanos un sentimiento de rechazo hacia la cruzada. Así, en 1209, poco después de la caída de Carcasona, Raimundo VI y los cónsules de Tolosa van a negarse a entregarle a Arnaldo Amalric los cátaros refugiados en la ciudad. Como consecuencia, el legado pronuncia una nueva sentencia de excomunión contra Raimundo VI y lanza un interdicto contra la ciudad de Tolosa.
Para conjurar la amenaza que la cruzada anticátara comportaba contra todos los poders occitanos, Raimundo VI, después de haberse entrevistado con otros monarcas cristianos –el emperador del Sacro Imperio Otón IV, los reyes Felipe II Augusto de Francia y Pedro el Católico de Aragón, intenta obtener de Inocencio III unas condicions de reconciliación más favorables. El papa accede a resolver el problema religioso y político del catarismo en un concilio occitano. Sin embargo, en las reuniones conciliares de Saint Gilles (julio de 1210) y Montpellier (febrero de 1211), el legado Arnaldo Amalric impide la reconciliación imponiendo al conde de Tolosa unas condicions muy duras, tales como la expulsión de los caballeros de la ciudad, y su partida a Tierra Santa.
Después del concilio de Montpellier, y con el apoyo de todos los poderes occitanos –príncipes, señores de castillos o comunas urbanas amenazadas por la cruzada, Raimundo VI vuelve a Tolosa y expulsa al obispo Folquet. Acto seguido, Simón de Montfort comienza el asedio Tolosa, en junio de 1211, pero tiene que retirarse ante la resistencia de la ciudad.
Para poder enfrentarse a Simón de Montfort, visto en Occitania como un ocupante extranjero, los poderes occitanos necesitaban un aliado poderoso y de ortodoxia católica indudable, para evitar que el de Montfort pudiera demandar la prédicación de una nueva cruzada. Así pues, Raimundo VI, los cónsules de Tolosa, el conde de Foix y el de Comenge se dirigieron al rey de Aragón, Pedro el Católico, vasallo de la Santa Sede tras su coronación en Roma el 1204 y uno de los artífices de la victória cristiana contra los musulmanes en las Navas de Tolosa (julio de 1212). También, en 1198, Pedro el Católico había adoptado medidas contra los herejes de sus dominios.
En el conflicto político y religioso occitano, Pedro el Católico, nunca favorable ni tolerante con los cátaros, intervino para defender sus vasallos amenazados por la rapiña de Simón de Montfort. El barón francés, incluso después de pactar el matrimonio de su hija Amicia con el hijo de Pedro el Católico, Jaime –el futuro Jaime I (1213-1276), continuó atacando a los vasallos occitanos del rey aragonés. Por su parte, Pedro el Católico buscaba medidas de reconciliación, y así, en 1211, ocupa el castillo de Foix con la promesa de cederlo a Simón de Montfort, sólo si se demostraba que el conde era hostil a la Iglesia.
A principios de 1213, Inocencio III, recibida la queja de Pedro el Católico contra Simón de Montfort por impedir la reconciliación, ordena a Arnaldo Amalric, entonces arzobispo de Narbona, negociar con Pedro el Católico e iniciar la pacificación del Languedoc. Sin embargo, en el sínodo de Lavaur, al cual acude el rey aragonés, Simón de Montfort rechaza la conciliación y se pronuncia por la deposición del conde de Tolosa, a pesar de la actitud de Raimundo VI, favorable a acceptar todas las condiciones de la Santa Sede. En respuesta a Simón, Pedro el Católico se declara protector de todos los barones occitanos amenazados y del municipio de Tolosa.
A pesar de todo, viendo que ese era el único medio seguro de erradicar la herejía, el papa Inocencio III se pone de parte de Simón de Montfort, llegándose así a una situación de confrontación armada, resuelta en la batalla de Muret, el 12 de septiembre de 1213, en la que el rey catalán, defensor de Raimundo VI y de los poderes occitanos, es vencido y asesinado. Acto seguido, Simón de Montfort entra en Tolosa, acompañado del nuevo legado papal, Pedro de Benevento, y de Luís, hijo de Felipe II Augusto de Francia. En noviembre de 1215, el Cuarto Concilio de Letrán reconocerá a Simón de Montfort como conde de Tolosa, desposeyendo a Raimundo VI, exiliado en Cataluña después de la batalla de Muret.
El 1216, en la corte de París, Simón de Montfort presta homenaje al rey Felipe II Augusto de Francia como duque de Narbona, conde de Tolosa y vizconde de Besiers y Carcasona. Fue, sin embargo, un dominio efímero. En 1217, estalla en Languedoc una revuelta dirigida por Raimundo el Joven –el futuro Raimundo VII de Tolosa (1222-1249), que culmina en la muerte de Simón –en 1218 y en el retorno a Tolosa de Raimundo VI, padre de Raimundo el Joven.
La guerra terminó definitivamente con el tratado de París (1229), por el que el rey de Francia desposeyó a la Casa de Tolosa de la mayor parte de sus feudos y a la de Beziers (los Trencavel) de todos ellos. La independencia de los príncipes occitanos tocaba a su fin. Sin embargo, a pesar de las masacres y la represión, el catarismo no se extinguió.
La Inquisición se estableció en 1229 para extirpar totalmente la herejía. Operando incesantemente en el sur de Tolosa, Albí, Carcasona y otras ciudades durante todos el siglo XIII y gran parte del XIV, tuvo éxito en la erradicación del movimiento. Desde mayo de 1243 hasta marzo de 1244, la ciudadela cátara de Montségur fue aseciada por las tropas del senescal de Carcasona y del arzobispo de Narbona. El 16 de marzo de 1244, una enorme y simbólicamente importante masacre tuvo lugar, en donde los líderes cátaros, así como más de doscientos seguidores, fueron arrojados a una enorme hoguera en el ‘prat des cramats’ junto al pie del castillo. Más aún, la iglesia decretó severos castigos contra todos los laicos sospechosos de simpatía con los cátaros (Concilio de Narbona, 1235) ; bula Ad Extirpanda, 1252).
Perseguidos y ajusticiados por la Inquisisión y abandonados por los nobles, los cátaros se hicieron más y más escasos, escondiéndose en los bosques y montañas, y reuniéndose sólo subrepticiamente. El pueblo hizo algunos intentos de liberarse del yugo francés y de la Inquisición, estallando en revueltas al principio del siglo XIV. Pero en este punto, la Inquisición había desarrollado vastas investigaciones (encuestas), que habían aterrorizado la zona. La secta estaba exhausta y no pudo encontrar nuevos adeptos. Tras 1330, los registros de la Inquisición apenas contienen procedimientos contra los cátaros. El último Perfecto murió al inicio del siglo XIV.
De acuerdo con algunos, Christian Rosencreuz, el mítico fundador de los Rosacruces, pudó haber estado relacionado con algún movimiento clandestino cátaro que se ocultó para evitar a la Inquisición. Sin embargo, esto parece improbable, puesto que no hay ninguna evidencia de que el movimiento cátaro aún existiese en tiempos de Rosencreuz ni que éste existiera en absoluto.
Los paulicianos eran una secta semejante; habían sido llevados a la región de Tracia en el sureste europeo en el siglo IX, donde se unieron con los bogomilos. Durante la segunda mitad del siglo XII, contaron con gran fuerza e influencia en Bulgaria, Albania y Eslovenia. Se dividieron en dos ramas, conocidos como los albanenses (absolutamente duales) y los garatenses (duales pero moderados). Estas comunidades heréticas llegaron a Italia durante los siglos XI y XII. Los milaneses, adheridos a esta herejía recibían el nombre de patarini (o patarines), por su procedencia de Pataria, una calle de Milán muy frecuentada por grupos de menesterosos. El movimiento de los patarines cobró cierta importancia el siglo XI, como movimiento reformista, enfatizando la acción de los laicos enfrentados a la corrupción del clero.
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Posteado por: pauloarieu en: Septiembre 7, 2008
Categoria: Religión Cristiana
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Constituyen una rama de la herejía cátara y su doctrina religiosa es de origen maniqueo. En el s. XII se propagó entre todas las clases sociales del mediodía de Francia y se extinguió un siglo más tarde, inmediatamente después de una cruzada llevada a cabo por la caballería francesa del norte a iniciativa de Inocencio III. Albigense (de Albi, ciudad episcopal que está cerca de Toulouse) es la palabra que desde el s. xiii emplean los cronistas e historiadores para designar a los cátaros (v.) instalados en el Languedoc. A los de los Balcanes y a los de Italia se les llamaba patarinos o gazari; publicanos o bribones a los del norte de Francia; piples o tejedores a los de Flandes.
Orígenes. Este movimiento, que afectó profundamente a las ciudades y a los pueblos del sur de Francia y a muchos otros de Europa, tiene raíces doctrinales antiguas que aún hoy no están completamente claras a los ojos de los historiadores; pero tiene también causas históricas inmediatas: un cierto relajamiento en el nivel moral de una parte del clero, la falta de formación doctrinal de la mayoría de los fieles unida a una profunda ansiedad espiritual, la elección, por fin, de Inocencio III, un enérgico Papa reformador.
Al contrario de las turbulentas comunidades laicas de los pobres predicadores que nacen en la misma época, pero que reciben del papado un estatuto particular debido a la sumisión final de sus fundadores, la herejía a. presenta en su doctrina, en su organización y en sus ritos, un fuerte parentesco con el maniqueísmo (v.) de Persia del s. III. Después de resistir más o menos clandestinamente las persecuciones, el maniqueísmo transmitió entre los s. V y IX una parte de su enseñanza, bajo formas oscuras y movedizas, a los paulicianos de Armenia; éstos lo introdujeron en el reino de Bulgaria, de donde surgió en circunstancias mal conocidas el bogomilismo (v. BOGOMILAS), que se extendió en el s. XI, aprovechándose del comercio, a Boznia, al Milanesado, a Lombardía y al Languedoc. A partir de 1017 se nota, un poco por todas partes, en la Europa occidental, la presencia de herejes, calificados indistintamente de maniqueos, para diferenciarlos de los fieles católicos. La lucha entre la Santa Sede y el Imperio germánico a propósito de las investiduras episcopales impide a los predecesores de Inocencio III prestar toda la atención a las inquietudes expresadas por algunos particulares (S. Bernardo de Claraval, el conde Ramón V de Toulouse) o por algunos concilios provinciales (Toulouse, 1119; Reims, 1157; Montpellier, 1163) sobre las crecientes infiltraciones constatadas sobre todo en Toulouse, Foix, Carcasona, Beziers y sus alrededores. Entre tanto, la actitud de los herejes se endurece en el conc. albigense de San Félix de Caraman (1172); el diácono búlgaro Nicetas, que procedente de Constantinopla pasa por la Iglesia cátara italiana de Concorezzo, gana a los meridionales para el dualismo absoluto. Poco después, los conc. generales de Letrán (1179) y de Verona (1184) condenan las diversas tendencias cátaras, y el papa Alejandro III envía las primeras legaciones al Languedoc. Porque, al contrario de lo que sucede en el norte del Loira, en el mediodía de Francia una parte del clero, como, p. ej., el poderoso arzobispo Berenguer de Narbona, permanece en una actitud pasiva. La mayor parte de los nobles toleran o favorecen la herejía siguiendo a las poblaciones contaminadas, excepto Montpellier, fiel a Roma.
Doctrina. Una de las razones que explican la extensión de la herejía a. es, sin duda, la simplicidad con que resuelve el problema de la existencia del mal. Inspirándose en el racionalismo gnóstico (v. GNOSTICISMO), separa la materia (causa del sufrimiento intrínsecamente malo, creado por el demonio) del espíritu (creado por un Dios infinito, del que procede por emanación toda una serie de seres inmateriales). Satán corrompe a un tercero, cuya alma es encarcelada como castigo en un cuerpo. Pero Dios, principio del bien, envía entonces un eón inmaterial (Cristo), que entra en el hijo de María (v. DOCETISMO) para enseñar a los hombres el camino de salvación (la liberación de la materia) y servirles de ejemplo; como su cuerpo no era sino aparente, esta teoría quita toda realidad a la Encarnación, a la Redención y a la Ascensión. Consecuente consigo misma, la herejía a. enseña que Dios sólo habita en el corazón de los fieles; la Iglesia, pues, dicen, ha interpretado erróneamente todos los simbolismos de la Biblia, de la que saca arbitrariamente sus dogmas (transustanciación, resurrección de los cuerpos, sacramentos). La acusan además de poseer bienes, cosa que condenan partiendo de la idea de que la materia es mala.
Si, según la doctrina católica, la vida presente es una lucha contra el mal, nacido de una mala utilización de la libertad humana, de la que puede surgir la santificación, según los a. la felicidad es imposible aquí abajo; el creyente tiene que intentar liberarse del peso de la vida material por medio de un ascetismo heroico; en realidad, algunas prácticas como la endura (muerte voluntaria por inanición) permanecerán siempre restringidas. El alma vuelve a Dios después de la muerte y se une al cuerpo celeste abandonado en el día de la caída sin conocer ni el último juicio ni el infierno. Los preceptos morales más estrictos (ayunos rigurosos, abstinencia de carne debido a la creencia en la metempsícosis (v.), abstención del matrimonio, rechazo del juramento) se imponen solamente a la categoría de los puros, que eran alrededor de 4.000 a principios del s. XIII. Los creyentes que los veneran, los asisten y reciben de ellos ritos e instrucción, llevan, en su mayoría, una vida corriente y ordinaria.
Sobre una moral que no está, pues, orientada a lo universal, aunque se presente como la única posibilidad de salvación, se edifica una organización social calcada del catolicismo. Algunas comunidades conventuales de «puras» y de «puros», como las de Toulouse, Lavaur, Fanjeaux, Mirepoix, Castelnaudary, se consagran a la instrucción de la juventud pobre y a un duro trabajo de proselitismo; algunos diáconos itinerantes, bajo la autoridad de obispos, asistidos por vicarios (como Bertrans de Simorre en el Comminge y Guilhabert en el Lauragais), administran algunas iglesias locales en las principales villas. Unos pocos ritos sustituyen a los sacramentos católicos suprimidos: el consolamentum, rito de iniciación del perfecto adulto, imposición de las manos que procura la purificación de los pecados de la que se compromete a no renegar jamás, y que se confiere al simple creyente en peligro de muerte (convenenza, o pacto irremisible); el melioramentum o adoración, bendición dada al creyente por el «puro» (en el que reside el Espíritu Santo); el apparefamentum (o servitium), confesión general y pública de los pecados, así como una simple bendición dominical del pan, inspirada en el ágape paulino y acompañada de la recitación del Pater Noster.
Los a. traducen la Biblia a la lengua vulgar, poseen libros litúrgicos, difunden audaces folletos de propaganda (destruidos más tarde) a los que responden rápidamente tratados apologéticos ortodoxos (desde la Summa quadripartita de Alain de Lille, 1195, hasta la Summa de catharis de Raynier Sacchoni, ca. 1220). Los «puros» niegan a la Iglesia el derecho de poseer bienes, lo que anima a algunos nobles a apoyarlos para apropiarse de los bienes eclesiásticos; en efecto, la riqueza, el trabajo o los honores son considerados como una prolongación reprensible del poder de la materia sobre el espíritu.
Actitud de Inocencio III. Desde 1198, denuncia con insistencia a las autoridades eclesiásticas y civiles del Languedoc, de Aragón, de Lyon y de la Provenza, el progreso de la herejía y envía al mismo tiempo una misión de predicación a Toulouse. Le apoyan principalmente los monjes cistercienses, quienes, bajo la influencia del obispo Diego de Osma, del canónigo Domingo de Guzmán (v.) y del abad Raúl de Fontfroide, se dan cuenta de la importancia de luchar en un doble frente: la pobreza personal y la renuncia, y la predicación doctrinal; con el fin de reconquistar la confianza de las poblaciones afectadas, se celebran de villa en villa controversias públicas libres, como las famosas de Carcasona (1204) y de Pamiers (1207). El método, seguido con constancia entre 1204 y 1214 en circunstancias difíciles, no dio resultados suficientes para contener la herejía. Durante los seis primeros años de su pontificado, Inocencio III pretende sobre todo convertir, aunque da a sus misiones amplios poderes (en caso de persistencia en el error, la excomunión y la confiscación de bienes, porque atacar a Dios es más grave que atacar a un príncipe o a un particular). El Papa apoya con ardor a sus enviados, a Juan de San Prisco en 1200, seguido de Pedro Castelnau en 1203, y de ArnaudAmaury, abad de Citeaux, en 1204. Recuerda sin cesar al clero local que debe entregarse por entero a sus deberes pastorales documentum sermonis, exemplum operis, y reemplaza en las principales sedes episcopales a los prelados poco celosos en la defensa de la fe (1204-06). En un contexto ensombrecido por las dificultades nacidas de la sucesión imperial en Alemania y la persistente reserva del rey Felipe II Augusto ocupado en luchar contra Juan sin Tierra en Normandía, el Papa, inquieto por los pocos resultados que había traído la contemporización, decide emprender la cruzada; constituye esta decisión un trueno que provoca el asesinato del legado Pedro de Castelnau por un oficial del conde de Toulouse el 14 en. 1208.
La cruzada. Es una enorme expedición de cerca de 50.000 hombres de infantería, de caballeros y de barones del norte de Francia bajo la dirección de Simón de Montfort y del legado pontificio ArnaudAmaury. Comienza con el asedio de Toulouse, la toma de Beziers y la de Carcasona en junioagosto de 1209; será larga, dura, indecisa con frecuencia, caracterizada, por ambas partes, por una resistencia encarnizada motivada tanto por convicciones religiosas como por un conflicto de carácter feudal entre el mediodía y el norte de Francia. Ramón VI de Toulouse, favorable por oportunismo a la herejía en que militan parte de sus vasallos, intenta en varias ocasiones reconciliarse con el Papado para librarse de la excomunión seguida de la confiscación de sus tierrasen la que incurre por ser sospechoso de herejía (conc. de Avignon, 1209, y de SanntGilles, 1210). A pesar del arbitraje de su cuñado, el católico Pedro II de Aragón, choca contra la creciente desconfianza de los legados pontificios que imponen severas exigencias como condición a una sumisión ofrecida a los conc. de Arlés (1211) y de Lavaur (1218).
Inmediatamente después del Parlamento de Pamiers (1212), en el que Simón de Montfort orgániza la administración de los Estados del conde de Toulouse que le han sido confiados en tutela, la cruzada se orienta hacia la pacificación total del Languedoc. En adelante la lleva a cabo desde el golfo de Gascuña al golfo de Lyon y desde el valle del Rin hasta los contrafuertes occidentales, un ejército heteróclito de franceses y alemanes. Inocencio III con frecuencia mal o tardíamente informado reprueba la dureza del conflicto (bula del 18 en. 1213). Anima las pacientes excursiones de Domingo de Guzmán y sus discípulos, y envía un nuevo legado, el honrado y moderado Pedro de Benevento, cuando la aplastante victoria de los cruzados sobre Ramón VI y Pedro II en la llanura de Muret anuncia el derrumbamiento del movimiento a. (12 sept. 1213). Después de un nuevo año de confusas reconquistas, Pedro de Benevento logra poner bajo la protección de la Santa Sede las tierras meridionales y sus poblaciones, agotadas por la lucha. Mientras que Ramón VI, resignado, se reconcilia sinceramente con el Papado (noviembre de 1215), Simón de Montfort se dedica trabajosamente, con ayuda de sus nuevos vasallos septentrionales, a asegurar su poder, hasta su muerte, tras los muros de Toulouse que se había sublevado (1217). Todo ello supone un gran paso en la incorporación del Languedoc a la corona de Francia, acaecida en 1229.
Conclusión. A partir de 1212, la herejía a. se ha encontrado inmersa en complejos intereses políticos; el mismo Inocencio III pierde todo control sobre ella. Condenada a la clandestinidad, privada definitivamente de sus inspiradores, es objeto de últimas decisiones doctrinales en el conc. de Letrán (1215) y se extingue poco a poco en el medio siglo siguiente, borrada por las fuerzas de restauración doctrinal, espiritual y disciplinar que surgen de las nuevas órdenes franciscanos (v.) y dominicos (v.), de las Universidades, de las minuciosas pesquisas de la Inquisición pontificia, en un contexto poderosamente favorecido por la paz religiosa y social del reinado de Luis IX.
JEANPAUL SAVIGNAC.
BIBL.: Fuentes: P. DES VAUX DE CERNAY, Historia albigensis (Col. Sociedad de la Historia de Francia), París 1939, (favorable a la cruzada); ANÓNIMO, La chanson de la croisade albigeoise, en Clásicos de la Historia de Francia en la Edad Media, 2425, París 1961 (favorable a la herejía); INOCENCIO III, Epistolae: PL 214217; Mansi XXII, Venecia 1778.Tratados: A. FLICHE, C. THOUZELLIER, Y. AZAIs, La chrétienté romaine, en FlicheMartin, X, 112138 y 291340; J. GUIRAUD, Albigeois, en DHGE I, 16191694; C. THouZELLIER, Catharisme et vaidéisme en Languedoc, París 1966; M. MENÉNDEZ PELAYO, Historia de los heterodoxos españoles, XXXVI, Santander 1947, 203234; J. VENTURADUBIRATS, Pére el Católic i Simó de Montfort, Barcelona 1960.
http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=10562&cat=religioncristiana
Posteado por: pauloarieu en: Septiembre 6, 2008

Esteban Castro – Mundo Cristiano – Distrito Federal, México
Los mexicanos están cansados de la oleada de muertes que ha dejado la delincuencia de su país.
“Yo me siento inseguro como la mayoría”
“Es delicado, he llegado a todos los estratos sociales”.
Opinan dos ciudadanos que marcharon juntos a otros levantando su voz ante el estado de inseguridad.

Todos los días, los periódicos locales dan cuenta de violentos crímenes, como el que le quitó la vida a Jonathan Legaria Vargas, a quien le dispararon en por lo menos 100 ocasiones.
El asesinato de este joven aviva la polémica en torno a la Santa Muerte porque precisamente él era el principal promotor del culto a la llamada niña blanca, cuya cantidad de adeptos ha crecido exponencialmente en México.
Legaria adorada a la muerte y creía que era una especie de intermediario entre Dios y los hombres. En unos pocos años, atrajo a cientos de personas a lo que el consideraba una religión.
La familia de Legaria, más conocido como Patrino Endoque, me permitió ingresar a esta propiedad, hoy convertida en santuario.
Su madre, Enriqueta Vargas, aprovechó para descartar que su hijo haya estado involucrado con el narcotráfico. Ella misma no compartía las creencias de su hijo, pero había llegado a un acuerdo con el. “Creíamos en diferentes cosas cuando, hablábamos poco para no tener problemas sobre su creencia. El creía en Dios, en los santos, pero también creía en la santa muerte. Yo creo que el está con ella (la santa muerte) decía que era su hijo”.

Su esposa, quien se presenta como la profesora Constante, cree poder responder de una forma diferente. “Ha hecho muchos milagros, la gente quiere resultados y que encuentren una razón de vivir una razón de sentirse bien”.
Para ella, el culto a la muerte no terminará con el asesinato de su esposo.
El pastor Natanael Pascual de Deous dice que, en realidad, las personas están buscando salidas fáciles a sus problemas. “Sabemos por la Biblia que la muerte vino por medio de Satanás, y como la gente pacta con la muerte, pacta con Satanás, y obviamente por un periodo de tiempo recibe un bien material, pero por otro lado llegan las pesadillas, los problemas familiares, el descontrol emocional, enfermedades y una serie de problemas”.
Hoy, la muerte se deja ver en las estadísticas. Este año, se estima que más de 3000 personas han sido asesinadas y 17 personas son secuestradas en promedio cada día.
Para el pastor Antonio Pavón, existe una explicación espiritual de por medio. “Los últimos acontecimientos de muertes por narcotráfico, los grandes ejecuciones, el terrible dolor en muchas familias mexicanas por secuestro y muerte, creo que es resultado de dos cosas. Primero, creo que ese culto que ha enaltecido a la muerte, que ha estado glorificando a la muerte, y que le está dando toda autoridad a la muerte sobre nuestro país. Segundo, algo muy importante que está pasando en nuestra nación, hace unos meses atrás se autorizó, y se está autorizando a nivel nacional la muerte de infantes por medio de abortos. La palabra dice que lo que sembramos cosechamos”.
Aunque esta relación espiritual es rechazada por los escépticos, lo cierto es que el culto a la muerte ha penetrado en el mundo criminal.

Julio César Cortés fue, por muchos años, uno de sus seguidores. Julio estuvo involucrado en el tráfico de drogas y cuenta que en ese ambiente es algo muy normal. “Muchas veces llegaban las autoridades de la federal o la judicial con perros y la droga estaba debajo de la muerte, y revisaban de pies a cabeza y no encontraban la droga”.
Pero cuando Julio le entregó su vida a Jesucristo, descubrió en él algo que jamás había visto. “La muerte vino a destruir nada más, por eso es muerte, pero Jesús es vida”.
Para los cristianos en México, esa es la solución. “Hay que hablarle a la gente de la santa muerte, de la verdadera naturaleza de la muerte, el apóstol Pablo nos habla en Corintios 15 que la muerte es enemiga de Dios la gente no lo sabe”, dice el pastor Pavón.

“Una de las cosas que debemos hacer es transmitir un mensaje, a veces trasmitimos un mensaje fuera de la realidad de las personas, debemos dar el mensaje de Jesucristo de que sana, que transforma y que cambia las vidas de las personas, y a veces como cristianos nos falta hablar de esos aspectos de la palabra de Dios”, dice el pastor Pascual de Deous
La pregunta es, cuantos estarán dispuestos a aceptar este reto.
http://www.mundocristiano.tv/index.php?option=com_content&task=view&id=1940&Itemid=57
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